Los topógrafos veteranos, cuando oyen el acrónimo VAR, que tiene la misma fonética que la palabra “bar”, enseguida encauzan su mente hacia esos lugares de reunión social acompañados de bebidas alcohólicas. A ellos acudían tras una dura jornada de medición en solitario y a varias decenas de kilómetros —si no cientos— de sus lugares de residencia.
La topografía y el VAR en los campos de fútbol
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