En septiembre de este mismo año, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó por una rotunda mayoría la utilización de la proyección cartográfica Equal Earth. Lo hizo para sustituir la proyección tradicional de Mercator, con sus distorsiones, aunque esta sigue siendo muy útil para la navegación.
Impulsada por Togo, en representación del Grupo de Estados Africanos, la propuesta fue aprobada por 164 países. Se abstuvieron Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania, mientras que Estados Unidos votó en contra.
Fue creada en 2018 por los cartógrafos Bojan Šavrič, Tom Patterson y Bernhard Jenny. Es una proyección pseudocilíndrica de áreas equivalentes que corrige las desproporciones del mapa de Mercator (diseñado en el siglo XVI), el cual exagera el tamaño de las masas continentales cercanas a los polos —haciendo que Groenlandia parezca del tamaño de toda África, cuando África es catorce veces más grande— y reduce visualmente las regiones ecuatoriales.
La nueva proyección no es vinculante ni prohíbe el uso de Mercator, que sigue siendo muy útil para los propósitos de la navegación marítima. No obstante, tiene un gran peso político e institucional.
Al superponer una representación de la nueva proyección sobre la anterior, se puede observar que los países y territorios más septentrionales «pierden tamaño» en la representación plana del mapamundi.

Desde mi punto de vista, a efectos prácticos, el 2D ha perdido bastante importancia frente a las aplicaciones cartográficas en 3D.
En lo básico, una proyección cartográfica consiste en adaptar el esferoide terrestre a «un papel», tomando como referencia un origen y determinados elementos. El resultado, por tanto, no es una representación exacta de la realidad.
Aunque se siguen realizando mediciones sobre los mapas en papel, las herramientas informáticas permiten trabajar y representar la información en un espacio de tres dimensiones. La sociedad en general ya no concede tanta importancia a los mapas planos, ya que lo que sí sigue teniendo —simplificando la cuestión— es una representación gráfica de los elementos geográficos (cordilleras, ríos o límites administrativos de los países), como si fuera un cuadro colgado en una pared.
Usar una u otra representación obedece más a aspectos políticos y a controversias sociales. Hace no mucho tiempo entró en la discusión la proyección de Peters, que lo que hacía era poner «el cuadro» boca abajo, ya que considera que los países del sur no tienen por qué estar en la zona inferior, aunque los del norte, de mayor importancia económica, así lo habían decidido.
No obstante, es positivo que se consideren nuevas proyecciones cartográficas que no obedezcan a tanta distorsión, porque lo que se busca es una representación gráfica con criterios didácticos, que permita situar los países, las cordilleras, los océanos, los desiertos y los ríos.
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